Rana meridional, Hyla meridionalis, un simpático anuro

Rana meridional, Hyla meridionalis
Rana meridional, Hyla meridionalis
Bernard DUPONT/CC BY-SA 2.0

La rana meridional, Hyla meridionalis, es un pequeño anuro clasificado en la familia Hylidae.

Cómo es la rana meridional

La cabeza de la rana meridional es amplia, con un hocico pequeño y ovalado. Presenta una franja oscura desde las fosas nasales, pasando por el ojo hasta llegar a los hombros. Sus pupilas permanecen en horizontal y presentan forma elíptica. En los extremos de los dedos se pueden apreciar formas similares a ventosas o discos pegajosos que le ayudan adherirse a superficies inclinadas, verticales o techumbres. Las patas traseras presentan 4 dedos, de los cuales los terceros exteriores son más grandes y largos que el resto. En las delanteras poseen 5 dedos y el tamaño es más proporcional.

La piel del cuerpo es lisa, salvo en la zona de la garganta donde es más rugosa por la presencia del saco vocal, el cual necesita expandirse, igualmente la parte ventral es granulada. La piel dorsal es de coloración verde, aunque existen individuos con colores grises, oliva o amarronados. Algunas veces puede presentar motas oscuras. El abdomen y generalmente la parte inferior del cuerpo es de color muy claro o amarillo blanquecino. En determinados especímenes, con una rara mutación, se puede apreciar una piel azul.

Las crías jóvenes pueden tener las franjas laterales extendidas hasta llegar a la mitad del cuerpo de la rana. Machos y hembras tienen una talla similar que va desde los 2,6 a los 3,5 cm.

Hábitat del Hyla meridionalis

Viven en lugares con densidad de árboles y arbustos altos muy poblados, como en bosques, valles, prados y jardines. Las zonas con mucha vegetación y humedad son necesarios para los parámetros ambientales que la rana meridional necesita.

Las larvas se mantienen en estanques, pozas, charcas y, en general, en masas de agua con una cantidad considerable de vegetación. Su rango altitudinal oscila hasta los 1200 m, aunque suelen mantenerse en altitudes más bajas.

Reproducción de la rana meridional

Los huevos de la rana meridional tienen un diámetro de apenas 3 o 5 mm. La parte superior de los huevos es marrón claro o gris, a la vez que la inferior es amarilla. Cuando la hembra deposita los huevos, estos están recubiertos por una membrana pegajosa. Una hembra puede liberar hasta 316 huevos en cada puesta.

La reproducción de Hyla meridionalis comienza con la llegada de lluvias y temperaturas cálidas, es variable en función del área geográfica en la que habita. Estas condiciones climáticas (te sugiero este enlace relacionado con el clima) también son beneficiosas para las larvas, pues les permiten desarrollarse con mayor rapidez.

Comportamiento

Para atraer a las hembras, los machos se acercan a los estanques o charcas y emiten sus vocalizaciones características. Ellos mismos se introducen al agua y cantan sacando la cabeza. Es interesante mencionar que los machos sincronizan sus cantos y se agrupan para cantar.

Qué come Hyla meridionalis

La alimentación de los adultos se basa en insectos como escarabajos, mariquitas, cucarachas y otros invertebrados, siempre que sean lo suficientemente pequeños para su consumo.

Las larvas comen vegetación acuática durante toda la etapa de renacuajo (ver metamorfosis en anfibios). Especialmente consumen algas acumuladas en plantas, tallos troncos y objetos.

Rango geográfico y conservación

Localización de la rana meridional
Localización de la rana meridional

Se distribuye por el norte de África, península ibérica, Francia e Italia. Todas las poblaciones que existen hoy en día en Europa parecen ser derivadas de Marruecos. Las poblaciones en la península ibérica, Francia e Italia, provienen de la introducción de la especie en esas zonas. Lo que no se sabe con certeza es si la rana meridional fue introducida por humanos o por migraciones y expansión natural, aunque esta última hipótesis es la que parece cobrar más fuerza.

Hyla meridionalis es considerada por la UINC como preocupación menor. Aunque como es el caso de España, se evalúa en su libro rojo con la categoría de casi amenazada, especialmente si se tiene en cuenta que la población está bastante fraccionada.