Brumación en anfibios

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La hibernación es un fenómeno que se produce llegada la época de frío invernal, básicamente consiste en una disminución del metabolismo, el animal entra en una fase de letargo: deja de alimentarse, desciende su temperatura, entra en sueño invernal y se nutre gracias a las reservas que le proporciona su organismo. La hibernación es propia de animales de sangre caliente, concretamente determinadas especies de mamíferos.

En los anfibios y reptiles, animales poiquilotermos, no se produce el fenómeno de la hibernación propiamente dicha, se denomina brumación, que se activa cuando disminuyen la temperatura ambiental, generalmente sobre finales de otoño. En esa época su actividad metabólica disminuye, pero la mayoría de especies necesitan comer y beber, incluso solearse, aunque solamente en casos esporádicos; por consiguiente, la brumación se puede considerar como un proceso biológico condicionado por la temperatura.

El fenómeno de la brumación se activa, como mantuvimos con anterioridad, en los periodos en que se produce un notable descenso de las temperaturas, aunque también influye otros factores como la edad, hábitos propios de la especie en cuestión, disminución de horas de luz, etc.

Un anfibio no puede vivir a una temperatura corporal inferior de a -0,5 ºC, ya que se congelarían sus líquidos internos, es necesario recurrir a algún mecanismo que le dote la naturaleza para seguir subsistiendo como es el caso de la brumación. En algunas especies de anfibios, por ejemplo la salamandra, sufren una disminución de líquido corporal, de esa manera evitan su congelación llegada la época de frío.

Ejemplos de brumación

Invernar bajo el agua, de esa manera evitan las temperaturas extremas, por ejemplo, rana bermeja, Rana temporaria, anfibio terrestre pero de hábitos acuáticos en otoño e invierno

Pelobates cultripes, sapo de espuelas, escava hoyos de considerable profundidad, de esa manera queda oculto bajo la tierra y se protege de las bajas temperaturas.

Anfibios y reptiles mascotas

Normalmente la mayoría de estos herpetos se mantienen en terrarios y al gozar de temperaturas cálidas durante todo el año no desarrollan la brumación, aunque se puede condicionar de forma artificial, es decir, si bajamos la temperatura ambiental progresivamente disminuirá su actividad, por consiguiente se activará este proceso biológico. Es ventajoso en la medida en que es una alternativa para la recreación de su ambiente natural, aunque es necesario tener en cuenta el tipo de mascota, en qué condiciones realizan el proceso en estado salvaje, y tener también presente la procedencia del animal, pues en muchos herpetos no se activa este mecanismo biológico.

Terminología

Existen multitud de especies y sin duda hay excepciones, aunque es importante tener claro diferentes conceptos que ayudan a entender mejor la capacidad de adaptación de muchos animales frente a determinadas condiciones climáticas adversas para ellos.

Invernación: lugar elegido por el animal para refugiarse del las inclemencias del tiempo.

Hibernación: propias de muchas especies de mamíferos, a bajas temperaturas entran en letargo, es decir, duermen sin que necesiten ingerir alimentos para su subsistencia, ya que su propio organismo tiene capacidad para mantiene sus reservas para suplir esa carencia.

Brumación: propia de anfibios y reptiles, cuando llega la época de frío también entran en letargo, aunque la mayoría de especies precisan alimentarse y beber agua de forma esporádica para poder subsistir, en consecuencia, pueden despertarse sin entrar en sueño profundo. Algunas especies no comen durante esta fase, aunque en muchas ocasiones salen al exterior de su refugio para poder solearse y beber agua.

Estivación: En este caso el letargo se produce a temperaturas secas. Anfibios que habitan en zonas áridas, por ejemplo, sapo odre de Australia, Cyclorana platicephala,  además este sorprendente animal tienen capacidad de mantener reservas de agua en su organismo.