Enfermedades infecciosas de los anfibios, causas y tipos

Enfermedades infecciosas de los anfibios

Las interacciones entre los organismos vivos ocurren de manera natural, estas interacciones se dan ya que estos organismos hacen vida en lugares compartidos e incluso algunos viven a expensas del cuerpo de otro. Cuando algún organismo coloniza en el cuerpo, tanto interna como externamente, puede causar infecciones y enfermedades que resultan mortales para el ser vivo hospedante. En este artículo especificamos las enfermedades infecciosas de los anfibios más relevantes.

Los anfibios son considerados seres vivos con un alto potencial para determinar las condiciones ambientales de un determinado hábitat, debido a que son extremadamente sensibles a los cambios producidos tanto por factores bióticos como abióticos. Con este alto grado de sensibilidad que presentan estos animales y la constante variabilidad de las condiciones ambientales, el sistema defensivo contra agentes infecciosos puede verse alterado y permitir que otros seres vivos puedan colonizar e invadir sus sistemas y causar enfermedades.

Causas de las enfermedades infecciosas de los anfibios

Diferentes agentes pueden generar las enfermedades infecciosas de los anfibios, como parásitos, bacterias, virus y hongos; estos microorganismos causan diferentes patologías que en muchos casos les provoca la muerte.

Los anfibios actualmente presentan una disminución importante en la población total, incluso con extinciones que se dan de manera rápida y en sitios donde el hábitat permanece inalterado. Esto se debe a la propagación de microorganismos que anteriormente no existían en estas áreas, pero que de manera accidental o por introducción de otras especies llevan consigo estos agentes microscópicos que les produce las enfermedades infecciosas de los anfibios.

Enfermedades infecciosas de los anfibios causados por bacterias

Una de las primeras enfermedades que se detectaron en poblaciones de anfibios son causadas por bacterias, estos pequeños seres son causantes de diversos síntomas como erupciones y hemorragias cutáneas, abdomen o patas hinchadas, cambio en la coloración de la piel, así como mudas incorrectas, lo que hace que la respiración de estos vertebrados se vea comprometida, ya que en muchos casos la realizan a través de la piel. Las bacterias a las que se han asociado infecciones en los anfibios son: Aeromonas sp, Pseudomonas sp, Citrobacter sp, Proteus sp y Salmonella sp.

Una de las bacterias más notoria es Aeromonas hydrophila, la cual al estar en altas concentraciones produce el síndrome de la pata roja. Este síndrome o afección, tal como su nombre lo indica, produce una coloración roja en las patas y abdomen debido a la alta irrigación sanguínea y las consecuentes hemorragias. También se puede visualizar una inflamación peculiar en varias zonas del cuerpo como otro síntoma característico.

Enfermedades infecciosas de los anfibios causadas por virus

Una de las enfermedades infecciosas de los anfibios que está causando alarma son las provocadas por los virus, ya que se ha logrado comprobar que un mismo virus puede llegar a afectar a distintas especies, además son altamente resistentes a condiciones adversas. Los tipos de virus que se han aislado en los anfibios son de tipo herpesvirus (herpesvirus ranido de tipo 1), los calicivirus y uno de los más estudiados como lo es el ranavirus.

El Ranavirus perteneciente a la familia Iridoviridae, puede infectar a los diferentes estadios de los anfibios como renacuajos y adultos, la infección se da mediante el contacto entre los animales o la ingesta de aquellos que están infectados. Este virus se ha logrado diseminar por el mundo, probablemente por efecto del hombre que durante el proceso de pesca o de turismo lleva consigo a este agente. En algunos casos la letalidad de este virus puede llegar a ser alta y los síntomas en muchos casos no son evidentes, aunque por lo general este virus puede producir hemorragias y ulceras en la piel, así como internamente se han observados lesiones necróticas en diferentes órganos.

Parásitos en anfibios

Otras de las enfermedades infecciosas de los anfibios son producidas por los parásitos, en especial los trematodos, los cuales pueden utilizar a las larvas como hospedadores intermediarios de su ciclo de vida. Algunos de estos parásitos pueden vivir en el cuerpo de los anfibios sin presentar problemas como el caso de parásitos del género Myxozoan, pero cuando se multiplican sin control pueden invadir los ojos, la piel y cavidades del cuerpo.

De manera general, los parásitos que infectan a los anfibios generan una sintomatología particular que es la aparición de malformaciones por crecimiento anormal de las células encargadas del crecimiento.

Hongos en los anfibios

Finalmente los anfibios también contraen infecciones provocadas por hongos, las enfermedades infecciosas de los anfibios causadas por estos agentes son consideradas actualmente como enfermedades emergentes que mantienen en preocupación a la comunidad científica y de conservación, ya que estos suelen ser letales una vez infecten a estos animales. Unos de los hongos más comunes que causan infecciones cutáneas son los pertenecientes a los géneros Mucor y Basidiobolus, estos hongos suelen causar lesiones en la piel que posteriormente pueden contaminarse con bacterias.

La mayor preocupación en los hongos la ha generado Batrachochytrium dendrobatidis, el cual pertenece al orden de los Chytridiales. Este hongo puede infectar tanto a las larvas como a los individuos recién metamorfoseados y a los adultos, especialmente a los anuros.

Batrachochytrium dendrobatidis genera una enfermedad denominada quitridiomicosis, afectando la piel, causando síntomas como decoloración, hiperqueratinización, úlceras y erosiones en la piel, así como comportamientos anormales tales como la falta de huida ante el peligro, por lo que pueden quedarse por tiempos prolongados al sol sin buscar algún refugio.

Referencias:

Bosch, J. (2003).
Mendoza-Almeralla, C.; Burrowes, P.; Parra-Olea, G. (2015).
Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE. (2012).
Pessier, A.; Mendelson, J. (2017).
Santo, G. (2004).