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Lengua de los anfibios, ranas, sapos, salamandras y cecilias

Lengua de los anfibios (ranas y sapos, salamandras y cecilias)
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

La lengua de los anfibios resulta una de las adaptaciones más impresionantes de este grupo animal debido principalmente a la increíble fuerza y adhesión que posee este órgano en muchas especies. Dicha estructura resulta imprescindible en la mayoría de los anfibios, sobre todo en sus actividades de alimentación, pues es la principal herramienta empleada en la captura de las presas, conformando una parte importante del aparato digestivo de estos animales.

De esta manera, la lengua de los anfibios se inserta en la región anterior de la boca y es generalmente protráctil. Esta estructura representa, además, uno de los rasgos más característicos de estos animales, principalmente en el caso de los anfibios anuros, en los cuales la lengua se encuentra cubierta de glándulas que secretan una sustancia de viscosidad variable, que les permite capturar con precisión diversos tipos de presas.

Por otro lado, la lengua de los anfibios genera gran fascinación en este grupo animal, debido a que fueron los primeros en desarrollar una lengua balística, que les permite capturar presas mediante el método “sit and wait”. Este tipo de lengua se ha relacionado con fósiles descubiertos recientemente, que se encuentran emparentados con las salamandras (Caudata); dichas criaturas, conocidas como Albanerpetontidae, existieron hace aproximadamente 99 millones de años y se encontraban provistas con una lengua que podía ser proyectada a una increíble velocidad, para atrapar a cualquier presa potencial que se acercara lo suficiente a uno de ellos.

Lengua de los anfibios anuros

Dentro de los anfibios, los anuros representan un papel importante, tanto por su gran riqueza y diversidad de especies como en la especialización de algunas estructuras, entre ellas la lengua. Aunque existen múltiples especies que carecen de este órgano, se conocen más de 4000 especies de ranas y sapos que cuentan con una lengua muy poderosa, pegajosa y rápida que emplean para capturar los insectos de los cuales se alimentan.

La lengua de los anfibios anuros resulta una estructura extremadamente versátil que les permite adherir diferentes superficies, de una manera firme y a gran velocidad, de forma que las presas que son capturadas, difícilmente podrán escapar de ser devoradas por estos animales. Estos animales son capaces de proyectar sus lenguas y capturar alimento en aproximadamente 0,07 segundos, con una elevada aceleración.

Asimismo, este órgano se encuentra recubierto por un tejido extremadamente suave, comparable con el tejido cerebral de diversos vertebrados, encontrándose entre los materiales más suaves del planeta, según el parámetro del módulo de Young. Adicionalmente, la saliva producida por estos animales, se trata de un líquido no newtoniano, es decir, que su viscosidad varía de acuerdo a determinadas variables físicas. De manera que aunque dentro de la boca la saliva se torna fluida, cuando sale expulsada con la lengua y choca contra la superficie de la presa, se torna muy viscosa.

Estas dos características hacen de la lengua de los anfibios anuros, una estructura altamente pegajosa y con gran poder de adhesión, que funciona mediante un mecanismo que combina perfectamente distintas propiedades físicas. Una vez que la lengua sale disparada a gran velocidad hacia la posible presa, la saliva fluye a través de ella y al entrar en contacto con la superficie del insecto o artrópodo, es capaz de aumentar su nivel de viscosidad, cubriendo por completo el exoesqueleto de sus presas; por otro lado, la suavidad de la lengua le permite rodear y adherirse a la superficie de la captura, sujetándola con firmeza mientras es dirigida hacia la boca.

En estos animales, la base de la lengua se encuentra sujeta a la boca en la parte media-anterior del piso de la mandíbula inferior, y el mecanismo necesario para dirigir la comida hacia la boca se basa en la fuerza de inercia que “hala” la lengua de regreso hacia la cavidad bucal. La lengua de los anfibios anuros puede tener una terminación bífida, por ejemplo algunos ránidos (Ranidae) como la rana toro (Lithobates catesbeianus), presentar un extremo romo y redondeado como en especies de la familia Ceratophryidae, finalmente con el borde interdentado como en Hylidae y Microhylidae.

Crecimiento y diferenciación de la lengua en la metamorfosis

La lengua de los renacuajos de anfibios anuros, consiste en una masa pequeña y ovalada compuesta de tejido indiferenciado, que se ubica en el piso de la cavidad bucal. En esta etapa larval, la lengua presenta una coloración rosada pálida, con una superficie lisa y ligeramente convexa y, además, se encuentra adherida al epitelio de la boca.

Una vez que la larva comienza la etapa de la metamorfosis, la lengua comienza a diferenciarse aumentando de tamaño y se independiza del epitelio, al tiempo que se torna de una coloración rojiza, debido al incremento de la vascularización. Este proceso de crecimiento y diferenciación de la lengua de los anfibios anuros es uno de los cambios más notables de la metamorfosis.

Una vez que esta etapa comienza, las células de la lengua, que en un principio eran redondas, comienzan a diferenciarse, adquiriendo además una forma elongada y multiplicándose rápidamente, generando un crecimiento acelerado de dicha estructura.

Posteriormente al desarrollo de las extremidades anteriores, el borde posterior de la lengua se bifurca y conforma las dos coronas presentes en los adultos y, finalmente se desprende del cartílago hioides que se encuentra debajo. Paralelamente, se desarrollan conjuntos de músculos y la superficie mucosa se cubre de papilas filiformes y fungiformes, además de un gran número de glándulas.

Lengua de los anfibios caudados (Caudata: Plethodontidae)

Entre la lengua de los anfibios, es importante señalar la lengua de las salamandras de la familia Plethodontidae, las cuales poseen el mecanismo de proyección más especializado y efectivo dentro de este grupo animal. La lengua de algunos de estos caudados, como los del género Hydromantes, actúa como un proyectil fuerte y muy certero, capaz de alcanzar presas a varios centímetros de distancia debido a su gran extensión, que alcanza hasta el 80% de la longitud total del cuerpo. En estos animales, la lengua en reposo se acomoda en forma de bucle a lo largo de la garganta, justo delante del corazón.

Al igual que todas las salamandras terrestres, la lengua de los pletodóntidos consiste en una estructura con una gran fuerza de adhesión y un esqueleto cartilaginoso que forma parte del aparato hipobranquial, que se deriva a su vez del esqueleto visceral y arcos branquiales del ancestro de los vertebrados.

En la mayoría de las salamandras, el soporte cartilaginoso interno de la lengua se encuentra restringido al piso de la cavidad bucal. Sin embargo, en algunos pletodóntidos como Hydromante y Bolitoglossa, existen elementos elongados y cónicos en la base de la lengua, que se extienden hasta el nivel de los hombros y se encuentran cubiertos por fibras circunferenciales de los músculos protractores. Estos últimos pueden observarse como protuberancias que se extienden a los lados del cuerpo y generan fuerzas de tracción, además de comprimir el esqueleto de la lengua. De esta manera, la lengua de los anfibios caudados sale disparada de la boca a gran velocidad, logrando capturar presas en menos de 0,117 segundos, gracias a un mecanismo balístico basado en la compresión que ejercen los músculos sobre los elementos alargados de la lengua.

A diferencia de la lengua de los anfibios anuros, las salamandras cuentan con músculos retractores que permiten que este órgano pueda regresar a su estado natural dentro de la cavidad bucal. Dichos músculos son sorprendentemente largos, originándose en el borde posterior de la pelvis y llegando hasta la almohadilla lingual.

Lengua de los anfibios ápodos (Gymnophiona)

En las cecilias (orden Gymnophiona), la lengua consiste en una estructura muscular no protuberante, es decir, que no sale de la boca, pues a diferencia de los anuros y las salamandras, en estos anfibios dicha estructura solo se encuentra ligeramente libre en el margen de la mandíbula inferior. Además, presenta papilas distribuidas en la región orofaríngea; esta estructura no varía entre las larvas o juveniles y los adultos.

La lengua de los anfibios ápodos consta de un único músculo lingual que proviene del margen interno de la mandíbula inferior y se conecta a la lengua en la superficie del campo glandular. Este órgano presenta además inervación sensorial derivada del glosofaríngeo, así como de la unión de fibras faciales y trigerminales. Por otro lado, el centro de la masa muscular tiene un amplio plexo nervioso, mientras que debajo de dicha estructura se ubica el geniohioideo.

Asimismo, la superficie dorsal de la lengua de estos anfibios se encuentra recubierta de glándulas linguales que consisten en glándulas cutáneas muy modificadas. Dichas glándulas, junto a las mucosas de la cavidad bucal y la región intramaxilar, producen una secreción mixta entre mucoide y proteica que interviene en la captura de presas y transporte del alimento hacia la faringe, además de tener un papel importante en el intercambio gaseoso.

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Bibliografía

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