Ranas más pequeñas del mundo: evolución hacia mínimo tamaño

Ranas más pequeñas del mundo
Fred Kraus/CC BY 3.0

Tres minúsculos anfibios son de reciente descubrimiento. Se trata de vertebrados endémicos de la selva tropical de Papúa Nueva Guinea y asombran a todo el mundo por su reducidísimo tamaño: entre 7 y 9 milímetros de largo, constituyéndose como las ranas más pequeñas del mundo.

Para algunos científicos forman parte de una familia de anuros, Microhylidae, y destacan por la evolución que han hecho, disminuyendo cantidad de huesos y vértebras y convirtiéndose en especímenes minúsculos. La rana Paedophryne amauensis es el vertebrado más pequeño del mundo.

Se calcula que estas especies, las ranas más pequeñas del mundo, han evolucionado en multitud de ocasiones para conseguir su morfología. Dentro de su familia conforman un grupo, la especie Paedophryne. A tal nivel ha llegado el avance de estos anfibios para adptarse y sobrevivir en el entorno, que el sonido que hacen se asemeja más a un insecto que a una rana. Con eso se esconden, huyen y sobreviven.

Paedophryne amauensis, la más pequeña

Una rana de apenas siete milímetros de largo ostenta el récord de ser el vertebrado más pequeño del mundo. Se trata de la Paedophryne amauensis, de menor tamaño que la Paedocypris progenetica, un pez endémico de Indonesia que no supera los 10 milímetros de longitud.

De color marrón, con manchas negras y grisáceas, aprovecha sus características para camuflarse en el manto de hojas y ramas secas que cubren el suelo de la selva tropical donde vive. Como su voz se asemeja más a un insecto que al típico croar de la rana, hallar ejemplares de una de las ranas más pequeñas del mundo es muy difícil.

Sin embargo, los investigadores que la describieron en 2012, lograron triangular su posición y recogieron, en una bolsa plástica, parte de ese manto de materia seca. Dentro del recipiente plástico, la ranita saltó.

El nivel de evolución que ha alcanzado esta rana para minimizar su tamaño es asombroso. Redujeron la cantidad de huesos, simplificando algunos y fusionando otros, Los dedos se han convertido en una especie de protuberancia y nunca pasan por la etapa de renacuajos.

Al nacer, la Paedophryne amauensis no pasa por la etapa de renacuajo. Sale del huevo completa, aunque con un tamaño aún más pequeño al que logra alcanzar. Las investigaciones apuntan a que habría simplificado este paso, porque los renacuajos son más sensibles a la depredación por pequeños peces.

Las otras dos especies de ranas más pequeñas del mundo

Un mes antes del descubrimiento de la Paedophyrne amauensis, científicos del Museo Bishop, en Hawai, anunciaban haber descubierto las dos especies de ranas más pequeñas del mundo. Se referían a las Paedophryne dekot y Paedophryne verrucosa, otras dos variedades descubiertas en la misma zona de la isla de Nueva Guinea.

Los descubrimientos se han hecho en una zona intrincada, espesamente boscosa, la parte más oriental de la isla. Ambas variedades oscilan su tamaño adulto entre 8,3 y 9,1 milímetros. La dekot es de un color pardo oscuro, con manchas negras; la verrucosa es de un tono más claro, también tiene manchas negras y otras un poco más claras, así como varias protuberancias, de donde se origina su nombre.

El agua, elemento fundamental

Las teorías de los investigadores apuntan a la necesidad constante de agua la que ha incidido que estos animales hayan evolucionado a formas mucho más sencillas, integrando las listas de las ranas más pequeñas del mundo. La atomización se debería, en parte, al calentamiento global y la pérdida de hábitat. Mientras menos tamaño tienen, menos cantidad de agua necesitarán para su subsistencia.

Por eso se mantienen en esos ambientes extremadamente húmedos: a los pies de los árboles, escondidas entre la hojarasca que ha caído, cerca de musgos. Allí crecen, se reproducen y se mantienen estas impresionantes especies que pueden saltar hasta 30 veces la distancia de su cuerpo.